Una de las dificultades que más nos perturba a nosotros como creyentes son las dificultades económicas que vienen a robarnos la paz, la comunión y la fe.
Las dificultades económicas nos hacen retrasar los sueños, y en algunos casos trae conflictos familiares.
Aunque nuestra vida no depende del dinero, es cierto que las dificultades económicas a veces nos restan productividad e interrumpen nuestros sueños. Sin embargo, el padre nos dice “6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” Filipenses 4:6.
Es decir, lo primero que debemos hacer es ¡ORAR! Y entender que con nuestra propia fuerza no podremos hacer nada, que siempre necesitaremos del Padre para que este nos ayude a liberar la carga.
Y lo segundo, es identificar cual es la causa de nuestra situación económica.
- ¿Qué actitudes tenemos con relación al dinero?: Evaluemos si no estamos cayendo en codicia, y solo somos víctimas del síndrome de invertir rápido para hacernos ricos, pero no hay esfuerzo.
- Gastar más de lo que ganas: Este es otro error que a veces cometemos. No te dejes atraer por cosas que no necesitas, lo primero es establecer un presupuesto.
- Falta de una sana administración: Muchas personas de forma errada invierten en cosas superfluas y no entienden de prioridades. Por ejemplo, tienen el último iPhone pero aún no amueblan su casa. Compran el último carro del año, pero viven en alquiler.
Estas y otras acciones solo pueden traer a nuestras vidas un desequilibrio económico que solo causa una sensación de desánimo, pesadez, e incredulidad.
¿Qué hacer al respecto?
Primero debes reconocer que Dios es el dueño del oro y la plata, de eso no puedes tener duda.
1 de corintios 10: 26 dice “26 porque del Señor es la tierra y su plenitud.
Lo primero que debes reconocer es que los recursos materiales también son un asunto espiritual, es por ello que una vez descubras cuál es la raíz, entonces debes atacarla en oración.
Lo segundo que debes entender es que eres mayordomo y sacerdote, es decir, que debes ser un sabio administrador y debes ser responsable con lo que Dios ha depositado en tus manos.
¿Qué tan diligente eres con lo que Dios te ha otorgado?
No podemos exigirle a Dios su riqueza sino aprendemos a ser productivos en nuestra vida diaria, y esto está relacionado con trabajo, oración, ministerio y familia.
Proverbios 13:14 dice “El alma del perezoso desea, pero nada consigue, mas el alma de los diligentes queda satisfecha.
La pereza viene a contrarrestar tu productividad, tu llamado, tu pasión. Es así como la gente desea grandes cosas, pero no actúa para alcanzarlas.
Ejemplo, “quiero ser usado por Dios”, pero no oro. “Quiero que Dios me prospere, pero no trabajo, no hay esfuerzo en mí”.
Proverbios 10: 4 “Poco trabajo, pobreza; mucho trabajo, riqueza.
Aplica principios
Proverbios 11: 25 “El que es generoso, prospera; el que da, también recibe.
Otra forma de poder salir de las presiones económicas es a través de la generosidad. Cuando eres generoso, empiezas a cosechar. La generosidad es dar sin esperar nada a cambio, es aprender a ser despegado de las cosas materiales, entiendo que siempre debes tener la capacidad para aplicar principios como diezmos, ofrendas, o ayuda a los más necesitados.
Cuando no entiendes el concepto de generosidad, entonces tiendes a ser una persona tacaña, y la biblia dice “Los avaros tratan de hacerse ricos de la noche a la mañana,
pero no se dan cuenta de que van directo a la pobreza” Proverbios 28:22
El ejemplo de la viuda de Sarepta
Lo mejor de todo es que no necesitas de mucho para dar, la viuda de Sarepta no tenía mucho para recibir al profeta Elías, sin embargo dio lo que tenía y luego Dios le sobreabundó.
1 de Reyes 17, mira cómo se relata la historia.
10 Elías se dirigió a Sarepta y, cuando llegó a las puertas del pueblo, vio a una viuda juntando leña y le dijo: —Por favor, ¿podrías traerme un poco de agua en una taza? 11 Mientras ella iba a buscarle el agua, la llamó y dijo:
—También tráeme un bocado de pan.
12 Pero ella respondió: Le juro por el Señor su Dios que no tengo ni un pedazo de pan en la casa. Solo me queda un puñado de harina en el frasco y un poquito de aceite en el fondo del jarro. Estaba juntando algo de leña para preparar una última comida, después mi hijo y yo moriremos.
La viuda fue sincera con el profeta, pero él le dijo “¡No tengas miedo!
Y más adelante le exclama: “Siempre habrá harina y aceite de oliva en tus recipientes, ¡hasta que el Señor mande lluvia y vuelvan a crecer los cultivos!”.
La viuda hizo lo que le sugirió el profeta y luego el señor hizo el milagro en su casa, dice la biblia en el versículo 16 que siempre había suficiente harina y aceite en los recipientes.
Ella entendió que en el dar, se le iba a desatar su más grande bendición.
Ten siempre esto en mente ¡Dios está en medio de ti!, así que ve esta circunstancia como algo pasajero, que el Padre eterno ya tiene mejores cosas preparadas para ti.
Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco
noviembre 6, 2021 a las 3:31 pm
que tremenda palabra
la voy a tomar de ejemplo y x obra
amén gloria a Dios
noviembre 7, 2021 a las 7:36 am
con las personas y con nuestros hijos
noviembre 7, 2021 a las 7:37 am
con las personas y con nuestros hijos y familiares
noviembre 12, 2021 a las 10:08 am
El Señor es Grande y bondadoso, nunca se olvida de nosotros, Bendito sea por siempre nuestro Señor,en el nombre de Cristo Jesús, Amén y Amén
noviembre 13, 2021 a las 3:59 pm
amen bendito Dios o
noviembre 16, 2021 a las 5:13 pm
gracias por la palabra del señor Jesucristo,a través del espíritu Santo, porq el guía, a cada uno de nosotros, (SÓLO A EL.) AMÉN.
noviembre 17, 2021 a las 11:13 pm
amen señor Jesucristo gracias por tu palabra tenemos infinitas gracias por tu palabra
noviembre 22, 2021 a las 12:08 am
exelente enseñánsa para reflexionar y orar y aplicar en nuestra vida