Mateo 6:24: Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

Aquí el Señor no está diciendo que el dinero es malo, sino más bien nos advierte que no podemos volvernos esclavos a las riquezas.

Cuando la vida se basa en el materialismo, todo se vuelve vanidad, y por supuesto que se coloca a Dios en un lugar que no corresponde. Además que nuestra vida empieza a carecer de sentido. 

Seguir a Jesús es aprender a soltar todos aquellos “amos” de este mundo, que nos esclavizan. Puede ser el dinero, placeres, el pecado; lo cierto es que es imposible servir a dos señores. 

El codicioso jamás disfruta de lo que tiene, pues siempre está anhelando más y más, pero nosotros debemos aprender a vivir en el contentamiento de Dios (Filipenses 4:11-13)

Si nos enfocamos en la sociedad actual, veremos cómo esta cultura se rige por el éxito mal concebido, por las riquezas de este mundo, por los logros materiales, y un estilo de vida muy superficial; pero nosotros debemos aprender que hay cosas que no tienen nada que ver con nuestro propósito como hijos de Dios.

El dinero se vuelve tu dios, cuando condiciona tu paz, define tu identidad, controla tus emociones, y crees que es tu fuente principal de seguridad. Nunca podemos decir que el dinero es malo en sí mismo, sino más bien es la forma en cómo nosotros nos relacionamos con el (1 de Timoteo 6:10) 

Cuando seguimos a Cristo debemos morir a todo lo demás, y esto también tiene que ver con la codicia que tenemos por el dinero. No se trata de no ser productivos porque esto también es esencial; sino más bien aprender a mantener el equilibrio y no afanarse por las riquezas. Quizás el primer paso que debas dar es aprender a disfrutar lo que tienes. 

Si Dios es tu Señor, el dinero se vuelve una herramienta poderosa, la prosperidad empieza a fluir, y la generosidad se vuelve parte de tu estilo de vida. 

¿Es malo tener recursos?, la respuesta es no. No es malo tener riquezas. El dinero por supuesto que puede generarte bienestar, lo que estaría mal es que el dinero influya más de lo que se debe en nuestras vidas, y nos dejemos dominar por el. 

Aprende a vivir en el contentamiento de Dios, y sé agradecido con lo que tienes. Nunca olvides que el Señor es tu proveedor.

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