Salmo 30: 5 Por la noche durará el lloro,
Y a la mañana vendrá la alegría.

Todos en algún momento nos hemos enfrentado a situaciones de dolor que parecen derrumbarnos. Son esas noches amargas llenas de dolor, donde pensamos que nuestra vida está a la deriva y donde creemos que será imposible recuperarnos. 

Es más, antes de leer este salmo, seguramente ya has experimentado una noche de mucho dolor. 

Son esos días oscuros donde las lágrimas parecen que no tienen fin, donde no encontramos respuesta, donde no sabemos cuál es el plan de Dios y humanamente podemos llegar a dudar de su soberanía. 

Es normal sentir la aflicción, es casi que necesario que las lágrimas salgan, pues estas nos ayudan al limpiar nuestra alma. Pero déjame decirte, que estas no duran para siempre, porque Dios siempre tiene una promesa. 

El llanto puede durar toda la noche 

En el Salmo 30:5 dice “El llanto dura toda la noche”, este puede ser largo, y puede ocupar tu corazón. 

Son esos momentos donde el dolor, la crisis y la ansiedad pueden llegar a perturbar tu vida. La tristeza no dura para siempre, pero a veces se extienden. 

De repente puedes estar de ánimo, pero el dolor vuelve hacer parte de tu vida. 

Con la mañana llegará la alegría 

El sol siempre aparece para darnos la luz que necesitamos. En los momentos de oscuridad muy poco podemos ver el resplandor de Dios, pero este se va a manifestar en cualquier momento. 

La noche puede retrasar el amanecer, pero no puede evitar el amanecer. La mañana llegará y con ella vendrán risas, sueños y alegrías. 

Me gustaría que respondieras estas preguntas

¿Has llorado como un río?

¿Has perdido la esperanza?

¿Te has preguntado si el dolor va a pasar? 

Seguramente en los momentos de dolor no nos hacemos estas preguntas, o tal vez sí, pero son necesarias cuando estamos en los momentos de dolor. Pero ante esto, es necesario recordar cuál es la promesa de Dios. 

El mismo rey David vivió momentos de aflicción, de angustia y desesperación, pero él buscó a Dios. 

Salmos 143:7 7Señor, ¡respóndeme, que mi espíritu se apaga!
¡No te escondas de mí, o seré contado entre los muertos! Muéstrame tu misericordia por la mañana, porque en ti he puesto mi confianza. Muéstrame el camino que debo seguir, porque en tus manos he puesto mi vida.

Los momentos de angustia son solo eso “momentos”, en ellos debes drenar el dolor, en ellos puedes llorar, pero lo que no se te es permitido es renegar de Dios.

Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.

Las aflicciones son necesarias, en ellas muchas veces descubrimos nuestro carácter, estas nos hacen ver quien realmente somos y hacia dónde vamos. 

Entonces como Cristianos, nos toca tener una actitud diferente luego de la tormenta. 

1.- Es confiar en Dios 

Proverbios 3: 5Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.

Confiar en Dios con todo nuestro corazón y no apoyarnos en nuestra propia prudencia o conocimiento. Salir de las noches oscuras a veces es casi imposible por nuestra propia fuerza. 

Son esos momentos donde sabes que tienes un ser querido en coma, y ni la ciencia puede ayudarte, entonces solo sabes que debes confiar en la soberanía de Dios. 

Cuando alguien que amas se va de este mundo y te toca despedirlo de la forma menos pensada, y no puedes hacer algo para reponerlo, es allí donde nuestra confianza debe estar en Dios, para que el dolor sea más ligero- 

2.- Saber esperar 

No siempre Dios responde al momento, incluso hay temporadas en las que el Padre tarda o en algunos casos Dios no te responde el por qué. 

Pero hay que aprender a esperar, como verás el Salmos 30:5 dice que el llanto puede durar toda la noche, pero por la mañana siguiente vendrá la alegría. 

Entonces hay momentos donde solo hay que esperar. Acércate a Dios por medio de oración, pídele que trabaje tu corazón, pero espera a que él haga la obra maestra en ti. 

Esperar es una grandeza que no todos tenemos, es tener paz en medio de la tormenta y nunca desconfiar de que Dios está ahí. 

Nunca olvides que en medio de tanto dolor, Dios es tu protección. 

Salmo 46:1  Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza,
nuestra ayuda segura en momentos de angustia. (NVI)

Vendrán momentos de risa, vendrán momentos de gozo, el Señor está al pendiente de cada paso que das, así que:

Confía en DIOS, todo esto pasará y la TRISTEZA NUNCA DURA PARA SIEMPRE. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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