No hay nada que afecte más nuestras vidas que las cadenas emocionales que nos reprimen desde la niñez. 

Los traumas emocionales que se gestan en el alma como ligaduras almáticas, nos pueden hacer vivir episodios, o vidas enteras llenas de frustración. Estas suelen atrapar a las personas en ciclos interminables, donde nunca podrá obrar el espíritu santo de Dios, cuando no es liberada. 

Pueden existir momentos circunstanciales que nos hacen vivir en agonía, soledad, o dolor, pero el problema es cuando algo marcó nuestras vidas, y nos hace vivir siempre desde el dolor, la amargura, o la falta de perdón. 

Hay quienes pasan una eternidad odiando a una persona que les ha hecho mal, y no terminan de ser libres de esta cárcel llamada rencor. 

Cuando las enfermedades emocionales se arraigan en el alma 

Lucas 8: 43 Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada,

Cuando leo este pasaje, puedo darme cuenta que hay cientos de personas que pasan su vida así; años sin ser sanadas en el alma, con problemas o conflictos que parecerían que no tuvieran fin. 

Algunos les cuentan perdonar u olvidar, los terribles episodios de su niñez que vivieron con sus padres o familiares. 

Hay quienes viven con la opresión de que un día fueron severamente maltratados, o violados. Y si bien es cierto que estos son episodios traumáticos, en algún momento debemos aprender a soltar las cadenas que nos hacen daño. Es allí donde debemos procurar ser libres a toda costa. 

La biblia dice que la mujer tenía doce años con esa enfermedad, la pregunta ahora es, ¿Qué tiempo llevas tú?

Hay mujeres que nunca terminan de perdonar la traición de un esposo. Hay hogares marcados por el maltrato de un padre, y nunca terminan de ser libres de esa opresión. Y es así como poco a poco, esto se vuelve una enfermedad del alma. 

Imagina por un momento a la mujer, eran doce años con flujo de sangre, doce años caminando con esa incomodidad. 

Feliz no podía ser, porque aunque estaba con vida, tenía algo que la afligía constantemente, y era esa condición natural que le impedía ser libre completamente. 

Si hablamos de 12 años, imagino que la mujer hizo de todo para aprender a vivir con esa condición. A pesar de que no le gustaba estar así. 

A lo mejor había gastado todo lo que tenía en médicos, para salir de esa enfermedad pero no lo consiguió y por eso, esto se le formó como un patrón de vida. Es allí donde debemos preguntarnos siempre, ¿Qué estamos haciendo para cambiar la situación? 

Nos acostumbramos, o buscamos al maestro 

Cuando pasamos momentos como estos debemos estar muy conscientes que la libertad solo puede llegar a través del Nombre de Jesucristo. Puedes usar muchas terapias, e ir a muchas citas, pero el único que tiene el poder para sanar es el nombre de Jesús. 

En la cruz, él llevó todos nuestros dolores y nuestras iniquidades, y a él es a quien debemos correr cuando tenemos una herida en el alma. 

Luchas 8: 44 se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre.45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?

46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.

La biblia dice que cuando la mujer tocó el manto del maestro, el poder de él salió sobre ella y logró ser sana. Ella sabía que en el Padre podría encontrar sanidad, es por eso que tocó el manto de Jesús. 

Solo las palabras de Jesús lograron liberar a la mujer, 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.

Proverbios 18:14  El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?

Cuando nuestro espíritu vive angustiado, nuestra alma se aflige, y estamos más propensos a vivir ciclos de dolor y enfermedad. 

Es difícil levantar al de ánimo caído, pues todo está sumergido en las emociones y el dolor. 

Si hay algo que debemos entender es que cuando estamos viviendo ciclos de rencor, amargura o depresión, el daño más grande no lo hacemos nosotros mismos, y somos los únicos que somos capaces de poder salir de esa situación. 

Un solo camino 

Juan 14: Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

No hay otro camino sino Jesús. Él es el único que puede acercarte al Padre y otorgar la libertad que tanto necesitas. 

Debes acercarte a Dios en oración, y pedirle al padre que sea él, el que pueda ayudarte a ser libre. Muchas otras cosas podrán ayudarte a sanar por un momento, pero en Cristo hayas la libertad.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

 

 

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