Como cristianos e hijos de Dios, debemos siempre orar y pedirle a Dios que nos dé sabiduría para la crianza de nuestros hijos. 

Siempre debemos reconocer nuestra humanidad y entender que el creer y depositar nuestra confianza en Dios, no nos hace personas perfectas, pero sí dependientes del Padre. 

Una parte importante de la crianza, es acercar a nuestros hijos a las palabras, instruirlos y enseñarlos a buscar y amar a Dios por sobre todas las cosas. 

Proverbios 22:6 dice “Instruye al niño en su camino,
Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.

Instruye a través del ejemplo 

Deuteronomio 6:6-7  Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes” 

Si hay algo que debemos aprender con nuestros hijos, es que las exigencias no tendrán ningún valor si primero nos manifestamos con el ejemplo.

No podemos pedirles a nuestros hijos que controlen sus rabietas, si aún batallamos con problemas de ira, y nos descontrolamos. No podemos pedirle que tenga confianza en sí mismo, si nosotros vivimos siempre atemorizados. 

No podemos exigirle respeto, si nosotros no respetamos a nuestros cónyuges. 

Puedes pedirles muchas cosas a tus hijos, pero él primero que debe manifestar todos los principios en el hogar eres tú, como padre o madre, indiferentemente del rol que tengas, tu posición es educar con el ejemplo. 

El ejemplo, el testimonio es uno de los elementos más importantes en la vida de un cristiano; incluso Pablo mismo decía “somos cartas abiertas”. 

No podemos pasarnos la vida con caretas, si bien es cierto que no somos perfectos, debemos todos los días caminar en integridad, sabiendo que Dios nos observa. 

Edúcalos a través de las escrituras 

No podemos nunca olvidar que la causa del conflicto en el hogar es cuando olvidamos y dejamos a un lado los principios de Dios. 

Si tus hijos son adictos a una pantalla, pero les cuesta leer algún pasaje de las escritura y no tienen pasión por orar o leer su palabra, entonces algo estamos haciendo mal. 

En todo caso debemos evaluarnos, saber que podemos comenzar desde cero y empezar a instruir a nuestros pequeños. Hoy en día hay muchas alternativas, desde cuentos ilustrados sobre la vida de grandes héroes de la fe, hasta biblia ilustradas para los pequeños de la casa. 

En segunda de Timoteo 3:15 Pablo hace un énfasis sobre la vida del joven 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús”. 

Timoteo fue educado en casa, Pablo le recuerda que su fe es sincera así como fue la fe de su abuela Loida y su madre Eunice; quiere decir que Timoteo creció en un hogar donde se estableció la enseñanza como un principio. 

Tal vez no tengas que pasar todo el día detrás de tus hijos, solo necesitarás un poco de disciplina y orden. Por ejemplo, si son más grandes pídeles que durante una semana estén leyendo el libro de proverbios, y luego les irás preguntando acerca de lo que han leído. 

Crea espacios para orar como familia

La intimidad con el Padre es lo más importante, incluso la oración es nuestra mejor arma de fe para enfrentar los momentos difíciles. 

Puedes aprovechar de uno, o dos días a la semana para después de una cena, levantar un altar de adoración a Dios. 

Pídele a cada uno que te diga un motivo de oración, y juntos como familia oren por cada motivo. Esto sin duda no solo los fortalecerá en fe, sino también en sus vínculos familiares. 

Sé comunicativo con ellos 

Tus hijos fuera de casa se enfrentarán a otros ambientes, y debes siempre prepararlos para que siempre sean la misma persona, dentro y fuera de casa. 

Debes ser comunicativo con ellos, preguntarles siempre como les ha ido, que quieren hacer, cómo se sienten. Sin duda, la comunicación es un estímulo muy importante. Que ellos puedan sentir la confianza de hablar contigo, y compartir sus experiencias contigo. 

Reconócelos, ámalos y acéptalos 

Ten siempre en cuenta esto, “no eres perfecto”, “no son perfectos”, es un niño. A pesar de que debes enamorarlo de Dios, no debes exigirle más de lo que a su edad puede dar. 

Es importante reconocer cada vez que hagan algo nuevo por su propia fe, y amarlos y aceptarlos siempre. El mismo Dios los ama, y muéstrales que el amor de Dios lo supera todo. 

No siempre necesitarás la vara

Colosenses 3: 21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

En la adolescencia, cuando algunos tienden a tener una crisis de identidad en su fe, se firme con tus convicciones, pero exprésales tu amor para con ello. No siempre necesitarás la vara de la corrección.

Si tienes más de dos hijos, trata de ser siempre imparcial. Administra tus momentos de afecto, y tus momentos de castigo. Evita a toda costa la preferencia de uno sobre otro. 

Evita castigar cuando estés airado, dedica tiempo para escuchar a tus hijos, y muéstrales a través de las escrituras, lo que les conviene y lo que no.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

 

 

 

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