Una acción muy subestimada por muchos, inclusive por cristianos, un hecho que junto a la fe nos permite  conectarnos con el Padre, esto es la Oración

Ahora bien, para muchos el tema de la oración es algo básico en la vida de un hijo de Dios, pero realmente ¿le estamos dando la verdadera importancia a esto? Pues lo cierto es que no.

Si nos damos cuenta, aunque la oración es una de las cosas que nos enseñan desde que comenzamos en los caminos del Señor, no es algo a lo cual muchos hermanos se aferren en primera instancia en medio de sus tribulaciones. Por ello debemos entender por qué es tan importante este accionar en nosotros.

Orando me conecto con el Padre:

Para empezar a entender la magnitud del efecto de la oración debemos comprender que Dios nos permite conectarnos de manera directa hacia él.

 Al invocarlo y expresarles toda nuestra gratitud, circunstancias, angustias y necesidades, tenemos presente que él efectivamente nos escucha y en acción obrar.

1 Juan 5:14 “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.”

Ahora bien, el hecho de que Dios efectivamente nos escucha y podemos hablar con él mostrándole nuestra dependencia hacia él y nuestras circunstancias, no quiere decir que obrará conforme a lo que le pedimos. Este es un gran error que por momentos cometemos, y es que realmente él escucha nuestras peticiones, pero obra de acuerdo a su voluntad. 

Si nuestros deseos están fuera de sus planes para nuestra vida, la respuesta no será como la habremos esperado, sin embargo, Dios siempre obra teniendo en cuenta la amplitud de su voluntad y los que nos conviene.

¿Somos bendecidos con la oración?

Debemos sentirnos dichosos por el regalo que nos da Dios sobre la oración, ya que es un trato directo con el Padre, sin intermediarios. Este punto nos hace analizar lo que ocurría con el pueblo de Israel, pues aunque era necesario ese trato de Dios en ese momento, podemos ver el gran privilegio que tenemos hoy.

Éxodo 19:3 “Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y anunciarás a los hijos de Israel”  En todo el recorrido en el desierto, Dios hablaba solo con Moisés en el monte, y le impedía a los hijos de Israel acercarses a este lugar. La comunicación con el Padre, para ellos era limitada en extremo.

Los Israelitas no tenían el mismo privilegio que hoy tenemos los hijos de Dios, el Padre solicitaba a Moisés para hacerles llegar sus palabras, y ellos no podían hablar con él de la misma manera que lo hacía Moisés o nosotros. 

Esto nos hace valorar el hecho de una conexión directa con el Señor, una que no necesita de un lugar específico, ni de un intermediario, sino de un corazón humillado.

Oración con garantía de respuesta

El hecho de no ver con quien hablamos, y menos ver quién es el que nos responderá nuestras peticiones, lleva a muchos a la duda. Subestimar la acción de la oración, refleja un creyente de poca fe, pues si bien Dios nos escucha, también debemos reconocer que actuará en respuesta.

(Mateo 7:11) “Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos, dará buenas cosas a los que le pidan?”  Jesús, en versículos anteriores enseñaba referente a la oración, motivando a los que les seguían que si pedían se les daría, y enfatizaba en este último versículo en la respuesta fiel de Dios.

El Padre no se queda con las palabras, Dios obra de manera que no podemos siquiera explicarnos, pues Jesús siendo su hijo nos garantiza que el Señor responde a las peticiones. Es allí donde debemos entender que nuestro esfuerzo al buscarle muy de temprano o en medio de circunstancias que nos motiven a invocarlo valen la pena, ya que Dios responde.

Dios nos perdona por medio de la oración

Si bien reconocemos que Dios nos rescató al permitirnos creer en el sacrificio de la cruz, llega el punto en que debemos arrepentirnos. 

Ciertamente esto se demuestra con el cambio de nuestros pensamientos y acciones, sin embargo, antes debemos pedir perdón. Éramos enemigos de Dios en nuestra condición de pecadores, y si bien él nos reconcilió debemos pedir perdón.

El hecho de pedir perdón se efectúa por medio de la oración y él en respuesta nos perdona

1 Juan 1:9 “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” 

Nos confesamos ante él por medio de la oración, y él en respuesta quita y se olvida de nuestro error, haciéndonos aceptos ante su presencia.

El poder de la oración en medio de las tribulaciones

La vida de un cristiano no es perfecta, también sufrimos tribulaciones, problemas, y nuestro corazón se turba en medio de circunstancia que afectan nuestra vida. Ahora bien, la diferencia que hay entre una persona envuelta en el mundo, y un seguidor fiel de Jesús, es que nosotros tenemos el privilegio de buscar al Padre, pero muchas veces no hacemos uso de esto.

Lo común es que, buscamos solucionar nuestros problemas con nuestras fuerzas o preocuparnos por demás, cuando el consuelo, la fuerza, sabiduría y solución de las cosas la obtenemos del Señor. Debemos involucrar a Dios en nuestros problemas antes de actuar, estando atentos a su respuesta.

Mateo 26:39 “Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.”

 Aquí el mismo Jesucristo, buscaba a su Padre en oración, pues él sabía hasta donde tenía que llegar por hacer la voluntad de Dios, un hecho que le afligía y entristecía.

En medio de la tristeza que pasaba Jesús al saber que tenía que morir por nosotros, orando le pedía a Dios que si podía no lo hiciera pasar por todo ese sufrimiento venidero, respetando aun así su voluntad. Ahora bien, si el mismo Dios encarnado oraba por algo que aún no vivía, porque nuestra actitud en medio de las tribulaciones no es está.

Dios nos dio poder por medio de la oración, una línea directa al Padre, en la cual encontramos perdón de nuestros pecados, y respuesta a nuestras súplicas.

 Amado hermano, no subestimes el poder que Dios te ha dado, aférrate a esta gran bendición, pues no son simples palabras arrastradas por el viento, son expresiones del corazón hechas realidad por nuestro Señor.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

 

 

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