Génesis 22:14 “Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice hoy: En el monte de Jehová será provisto”. 

Como cristianos, muchas veces hablamos de salvación, oración, y fe, pero pocas veces sabemos la relación que debemos tener con el dinero, y cuál es la función de Dios con respeto ello. 

Sabemos que el dinero cumple una función específica que es generarnos estabilidad, pero jamás puede competir o desplazar nuestra confianza en Dios. 

El señor incluso no nos enseña a olvidar nuestras necesidades materiales, pero si nos enseña a tener en orden nuestras prioridades. 

Hay verdades que nunca podemos olvidar con relación a la función de Dios frente al dinero, entre ellas están: 

  • Dios es el dueño de todo (Salmos 24:1) 
  • Dios es el creador de todas las cosas (Génesis 1:1)
  • Dios es dueño de la plata y el oro (Hageo 2:8) 

Quizás nuestra primera postura será reconocer que Dios tiene el control absoluto de cada cosa que sucede, y esto incluye las finanzas. Si entendemos esto, siempre llamaremos a nuestro Padre como Jehovah-Jireh, que significa “Dios proveerá”. 

No siempre sabremos la manera en cómo nos proveerá, pero si debemos estar seguros que lo hará. Así como lo hizo con:

  • El pueblo de Israel, que después de sacarlos de Egipto, sin tierras ni cosechas, les hizo llover maná del cielo (Éxodo 16)
  • Cuando multiplicó los cinco panes y dos peses en medio de una multitud hambrienta (Juan 6)
  • Cuando multiplicó la harina y el aceite de la mujer viuda en Sarepta (1 de Reyes 17) 

En cada uno de estos pasajes podemos aprender varias cosas importantes. Lo primero es que Dios puede proveerte, aunque no lo veas. Nunca puedes subestimar lo que tienes, porque de allí Dios puede multiplicarte al extremo, y lo último, cuando eres generoso Dios puede bendecirte. 

Dios te da el poder de hacer riquezas 

Deuteronomio 8:18: Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.

Además de comprender y ver a Dios como nuestro proveedor, debemos reconocer que él nos da el poder y la creatividad para ser productivos. 

Ahora bien, ante esto es necesario que tengamos la capacidad de poseer la riqueza, y no que esta domine nuestra mente. Debemos desconectarnos del afán de la vida, de la codicia, y de todas aquellas cosas que nos hacen renunciar a Dios. 

Mientras trabajamos, o buscamos ser productivos, no podemos olvidar que Dios es la fuente de nuestra provisión. El Señor irá satisfaciendo nuestras necesidades, al mismo tiempo que coloca ideas creativas para que podamos avanzar. 

Recuerda que el dinero no debería tener poder sobre tus emociones. El Señor te dará la capacidad, la habilidad y la fuerza para ser productivo, al mismo tiempo que colocará oportunidades externas para bendecirte, así que confía en Jehová – Jiré.

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