Lucas 6: 45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

En este mundo siempre tendremos la bendición de toparnos con personas que hablan con un inmenso amor, llenos de compasión, con palabras edificantes que te llenan de gozo, te traen paz y te pueden ayudar a creer a un más. 

De seguro, son personas que están siendo guiadas por el Espíritu Santo y saben que decir y cómo hablar. 

Son, como dice Lucas, personas con un bien tesoro en su corazón. También saben guardar silencio y eso también se sabe apreciar. 

Pero qué pasa cuando no es así. 

¿Qué hablas? 

Hay personas que solo saben hablar cosas malas, hablan de lo que no conviene y en algunos casos hablan hasta mal de quienes los rodean. 

Santiago lo explica muy claro: 

Santiago 3: 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno. 7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;

8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal. 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.

10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. 11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?

Con la misma lengua que decimos que amamos a Dios, es la misma que usamos para desprestigiar y aborrecer el prójimo, esto Dios lo ve como un acto incongruente. 

No podemos decir que amamos a Dios y hablar mal de otros. Es más, no podemos decir que amamos a Dios y tener un lenguaje anti fe. 

¿Qué te contamina? 

Actualmente vivimos controlados por una generación tóxica. Hoy en día todo el mundo tiene derecho de expresar su opinión, y este derecho lo usan para ofender, criticar y juzgar a los demás. 

Las redes sociales son un mundo viciado de estos actos. Miles de personas, incluyendo el círculo cristiano aprovechan el uso de las redes sociales para ofenderse, criticarse y perder el control. 

Basan sus críticas en la propia teoría, pero olvidan ciertos pasajes bíblicos:

Mateo 7:

 1 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.

3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?

5 !!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano. 

Jesús los llamó hipócritas, y es que no se puede creer que caminas en perfección cuando te detienes para criticar los errores de los demás. 

Esto no quiere decir que aceptarás aun los pecados de quienes te rodean, y callarás. Absolutamente no, Dios también nos llama a corregir, pero esto debes hacerlo desde el espíritu. 

Las palabras tóxicas y venenosas pueden llegar a contaminar los ambientes. Pueden hacerte ver todo muy oscuro, incluso pueden afectar la vida emocional de quien las recibe. 

Es decir, hay mujeres que hablan palabras tóxicas en su hogar, y este poder de la lengua termina contaminando toda la atmósfera. 

Si no cuidas el poder de tus palabras terminarás destruido y destruyendo a los demás. Lo primero que debes hacer es sanar tu corazón y comenzar a hablar lo bueno de parte de Dios. 

No seas uno más de esta generación que solo habla de dolor, de iniquidad, de frustración, alza tu voz y comienza a hablar de las maravillas de Dios.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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