1 de corintios 13: 5 No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. 

Con 20 años sirviendo al Señor, he podido ver cómo muchos cristianos aman a Dios por sobre todas las cosas, pero no saben hacer separación y viven llenos de rencor. 

Hace algunos meses hablaba con una chica que buscaba a Dios con intensidad, pero no podía perdonar el abandono de sus padres, de hace más de 17 años. Esto la hace buscar a Dios para encontrar consuelo, pero no se deshace del rencor, lo que no le permite experimentar una libertad verdadera. 

Si existe un yugo que esclaviza nuestra alma es el rencor, pues como somos humanos, pocas veces podemos aceptar el perdón en nuestras vidas, y mucho menos extender perdón a alguien que nos ha hecho mal. 

Pocas veces comprendemos que el rencor nos hace daño a nosotros, que no nos permite avanzar, y que nos encarcela a sentimientos de rabia y frustración. Incluso, las personas que guardan rencor en su corazón siempre tienen un semblante decaído que no les permite reír y ser libres con frecuencia. 

No pagues mal por mal 

1 de tesalonicenses 5: 15 Asegúrense de que nadie pague mal por mal; más bien, esfuércense siempre por hacer el bien, no solo entre ustedes, sino a todos.

Un grave error que cometemos como personas es pagar mal por mal. Si fuiste traicionado, no traerá nada de beneficio hacer pagar esa traición, solo debes pedir a Dios que sane tu corazón. 

Hoy en día cientos de parejas se separan por problemas matrimoniales, o cosas que no sanaron en su relación y el proceso de separación se torna difícil, buscando en medio de ello, hacer que el cónyuge pague por lo que hizo, como si eso logrará sanar lo que ha vivido. 

Todos somos humanos y en la vida todo fallamos, muchas veces causa dolor cuando nos falla alguien a quien le hemos tenido mucha estima, o a quien hemos amado con todo nuestro corazón, pero una vez más pregunto: ¿Qué beneficio tiene hacerlos pagar por el mal que nos han hecho?

Estas cosas no proceden de Dios, estas cosas no vienen del padre, estas cosas no podrán acercarnos a Dios. 

Una vez nos hemos acercado al padre, debemos comprender que el rencor no puede estar en nuestras vidas. 

No se trata de pensar o decir que nada pasó, por supuesto que después de una falla, una traición, o algo que ha atentado con nuestras vidas, esto afecta nuestra salud emocional, pero debemos pedir que sea la justicia de Dios que obre. 

Siempre he pensado que Dios se encarga. Y así debes caminar en tu vida de fe. Si alguien ha blasfemado en contra de ti, si alguien ha usado la crítica, la murmuración para deshonrar tu vida, debes orar a Dios para que él se encargue. 

Si alguien ha usado sus palabras para maldecir tu vida, para ponerte en enemistad con otros, debes pedirle al Señor que haga la justicia con ellos. 

La maldad si existe, incluso duele más cuando el mal viene de aquellos que hemos pensado que son nuestros amigos íntimos, o personas cercanas. Ante todo esto debemos orar, debemos pedirle al Padre que no permita que el rencor se atesore en nuestro corazón. 

2 de tesalonicenses 1: 6 Dios, que es justo, pagará con sufrimiento a quienes los hacen sufrir a ustedes.

Dios es un Dios justo, y él actuará en justicia a favor de nosotros. 

Dios actuará por ti 

Proverbios 20: 22Nunca digas: «¡Me vengaré de ese daño!»
    Confía en el Señor, y él actuará por ti.

Qué difícil es aceptar esta palabra. No podemos caminar en paz, ni con libertad en nuestro corazón si no entendemos que Dios es el único capaz de actuar por nosotros. 

Hace unos años alguien actuó con malicia sobre mi vida, fui víctima de una estafa por parte de unos terceros. Cuando descubrí quiénes habían sido los responsables, mi corazón se llenó de mucha rabia, y quise hacer justicia por mis propias manos, pues los conocía y ellos usaron mi confianza para saber todo de mí y hacernos víctima de una estafa. 

Alguien me dijo: ¡No, no hagas nada, vamos a orar!, ese día cuando la persona oró, se los entregó a Dios, y pidió al Señor que sacará a la luz todo lo que había en sus corazones y que le fuera pagado conforme a sus obras. 

Un tiempo después me enteré qué aquellas personas habían sido privadas de libertad, por la misma acción que tuvieron en contra de nosotros. No me alegré, pues sería muy insensata de alegrarme por esas cosas. 

Pero allí entendí que Dios si obra con justicia, que Dios no permitirá que ninguna persona que nos ha hecho mal, viva libre o campante, sin antes entender que la justicia de Dios obra para siempre. 

Ahora bien, nuestro deber es orar, pero una de las oraciones que debemos hacer por aquellos que nos han hecho mal, es pedirle al Señor que tenga compasión por ellos, que las escamas de sus ojos sean quitadas, esta es la única forma de poder entender que el verdadero amor nos hace libre del rencor. 

No sé cuál es el motivo de tu rencor, solo Dios conoce tu corazón. Lo que si se es que el rencor para nada es provechoso y cuando el verdadero amor de Dios te toca, entonces no hay rencor que valga. 

Si hoy estás buscando acercarte a Dios, si hoy has abierto tu vida hacia al Padre, debes caminar en libertad y para ello debes deshacerte de todo recuerdo doloroso, de todo pasado, de todo rencor que te condena y te hace vivir en opresión. Entendamos que todo aquello que aflige nuestra alma nos aparta de Dios, nos hace vivir de forma insensata. 

Si estás aquí y este escrito a ministrado tu vida, haz esta oración: 

  • Señor Jesús, hoy me presento delante de ti, entendiendo que no soy nada sin ti. Te pido amado Dios que limpies mi corazón. Hoy renuncio a todo dolor, a todo rencor, hoy perdono a los que me han hecho daño y te pido perdón por las veces que yo he sido el agresor. Señor hazme una nueva persona, lava mis pecados y límpiame de toda maldad. En el nombre de Jesús, ¡Amén!

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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