Todos en algún momento debemos comprender esta promesa del cielo, que Dios sanará nuestros corazones. 

Muchas veces le pedimos al padre que sane nuestro cuerpo de cualquier enfermedad, pero olvidamos que nuestro corazón siempre prevalece en enfermedades y trastornos del alma que no nos dejan avanzar. 

Son esos nidos de rencor, de rabia, de envidia, codicias, o celos que nos dejan avanzar. Y en muchas ocasiones, solo DIOS tiene el poder de liberarnos. 

Una vez que el padre sana tu corazón, tu vida jamás será igual. Un corazón sano te permitirá vivir en libertad, y deshacerte de la cautividad que te oprime. La pregunta siempre será, ¿quieres ser sano? 

Hay personas que se acostumbran de por vida a vivir cegados a la rabia, el dolor, o la falta de perdón, solo espero que no seas una de esas. Y si es tu caso, déjame decirte que debes soltar todo esto que te hace daño, y pedirle a Dios la sanidad completa de tu alma. 

¿Puedo perdonar a alguien que me ha fallado?

Claro que puedes. Esta es la pregunta más común que nos hacemos, y muchos justifican su falta de perdón por razones verdaderamente asombrosas. No los juzgo, no sé cuál es el daño que te han hecho, lo que sí te puedo decir es que cuando atesoras esos sentimientos, te dañas a ti mismo, más que a otra persona. 

Si pasamos la vida pensando en todo el mal que otros nos hicieron, no podremos alcanzar la plenitud de Dios. 

El salmo 23:3 El restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.

Solo Dios tiene el único poder de restaurar nuestra alma. Solo el padre puede ayudarnos a soltar todo el dolor que hay atrincherado en nuestro corazón. Tal vez no sea fácil, pero llega una etapa donde dices “suelto esto que me consume y me tiene prisionero”. 

¿Qué habla tu corazón? 

Asimismo, debes tomar en cuenta que lo que hablas es lo que hay en tu corazón. Muchas veces cuando nuestra boca destina veneno, es porque nuestro corazón está pronunciado de dolor. 

Es por ello que debes buscar la sabiduría de Dios, y pedirle que unja tus labios de dulzura, amor, para que reflejes un corazón libre. 

Todos los días de tu vida evalúa las palabras que dices. Cuando nuestras palabras enuncian palabras de iniquidad, dolor, amargura, solo estaremos generando un estado de negatividad. 

Procura siempre hablar bien, hablar la palabra de Dios. Hablar en paz, y demostrar la bondad de Dios a través de tus labios. 

Dios traerá liberación a tu corazón, siempre y cuando reconozcas que has anidado sentimientos incorrectos en tu alma. Cuando presentas esto a Dios, él empezará a trabajar con tu mundo interior, y en un momento determinado te dará las fuerzas necesarias para extender el perdón. 

Siempre deberás tener en cuenta que la vida es demasiado corta para vivir con rencillas, para vivir en contiendas, para vivir con amargura. Todo esto destruye, pero la gracia de Dios sana, y esta te llevará a vivir en libertad, valorando a los demás, y perdonando a quienes te han hecho algún mal. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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