Salmos 16:8 “Sé que el Señor siempre está conmigo. No seré sacudido, porque él está aquí a mi lado”. El poner a Dios por sobre todas las cosas que hacemos es vital para nuestras vidas. Cuando no consultamos a Dios tomamos malas decisiones y muchas frustraciones vienen como consecuencia.

Muchas personas se sienten realizadas cuando obtienen logros económicos, académicos, profesionales, al conocer a una persona… y no está mal, pero todo esto es efímero y lo único que puede hacernos sentir plenos en la vida es la presencia de Dios; allí viene la verdadera bendición, que buscándolo primeramente a Él todo lo demás es añadido, no al revés “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa y Él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:33.

En castellano la palabra que mejor describe este principio es anhelar, querer intensamente la presencia de Dios en nuestras vidas, procurarla con todas nuestras fuerzas… este principio lo tenía claro el salmista y confiaba plenamente en ello al expresar con tanta seguridad: “Sé que el Señor siempre está conmigo”. 

En el principio de la humanidad, Dios creó al hombre para mantenerse en relación con él, siempre. Al ocurrir la separación a causa del pecado, el hombre pasó a tener este vacío en su espíritu, que solo puede ser llenado al sentir nuevamente la presencia de nuestro Dios, y nuestra alma pide permanecer así; Salmo 42:1“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti oh Dios, el alma mía”

Permanecer en la presencia de Dios nos da respaldo 

Salmos 16:5 “Tú, Señor, eres mi porción y mi copa; eres tú quien ha afirmado mi suerte” David venía de tener desde juventud momentos muy especiales en la presencia de Dios. Llegó a ser su amigo, esto le daba la certeza y la seguridad de que Él estaba a su lado siempre y tenía su respaldo en todas las áreas de su vida; podía matar leones para cuidar las ovejas, derribar gigantes en el nombre del Dios de Israel, hasta lo más sublime de que por medio su música en adoración al Padre podía ahuyentar espíritus malignos que atormentaban personas.

Esta relación especial le daba la suficiente confianza a David para operar de esta manera, se dice que este hombre llegó a ser uno de los mejores estrategas militares de su época. Pero esto no provenía de su intelecto, era directamente un beneficio de su íntima búsqueda de Dios, y esto hacía que tanto él cómo su pueblo fuese bendecido.

Si aplicamos esto en nuestro diario transitar podremos conocer el poder de Dios y el deseo de sentir y reconocer su presencia en cada momento. En el salmo 16:1-2 David ora: “Cuídame, oh Dios, porque en ti busco refugio” él siempre anhelante de en todos sus caminos, porque sabía que esta era la mejor parte de la vida. Nuestro encuentro con Dios debe ser lo más valioso de nuestras vidas.

En Él podemos reposar a pesar de nuestros pecados

El pecado siempre va a traer sentimientos de culpa en nuestras conciencias, nos hace sentir ajenos a Dios y que no merecemos su presencia y esto nos pone en una situación de incertidumbre en nuestra alma. Pero Jesús dice en Mateo 11:24Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” Esto es motivo de alegría y esperanza para nuestra alma cansada.

La biblia nos describe como el salmista permanecía siempre en constante comunicación con Dios, claro está que esto no significaba que no pecara, muchas veces pasó y tuvo consecuencias duras en su vida, pero estos hechos no se convirtieron en excusas para alejarse de Dios. Al contrario, era cuando más intensa se volvía la búsqueda de su presencia, y era restaurado, fortalecido y edificado. 

Esta es otra razón para buscar su presencia; el gozo de ser edificados y rescatados de la angustia y dolor del pecado. Este, si nos hundimos en él, lentamente hiere de manera profunda nuestras almas y nos vamos alejando más y más de Dios. Debemos confiar que “en la sombra de sus alas” tenemos refugio Salmos 57:1.

Su proximidad nos fortalece

Refugiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia1 Crónicas 16:11 Buscar su rostro no es lo mismo que acercarse a Él por necesidad. Buscar su rostro habla de conocerlo a profundidad, cómo son sus caminos y sus pensamientos. En la biblia se nos dice que sus caminos y pensamientos están por encima de los nuestros, pero nos da la esperanza de poder conocerlos si le buscamos. 

El Nuevo Testamento nos habla que existe un nuevo pacto en el que entramos a través de Jesucristo, es solo por medio Jesús que podemos tener la plenitud de Dios mismo. Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. Conocerlo, conocer su voluntad, tener su entendimiento, son algunas de las cosas que heredamos como hijos suyos.

En nuestros días es muy común esta expresión “Dios/Jesús ayúdame” en momentos de angustias y desesperación. Pero Él padre quiere que le busquemos en todo tiempo, no solamente ante la adversidad, que obtengamos todos los beneficios de estar en su presencia, que seamos siempre fuertes en Él.

Nuestro Padre celestial desea encontrarse con nosotros a diario como lo hizo con David. Él nos ama y a través del poderoso sacrificio de Jesús tenemos un acceso aún mayor al corazón de Dios. Tenemos a Dios y a su Espíritu Santo morando en nosotros. Elijamos hoy procurar encuentros con Él por encima de todo. 

Centremos nuestras vidas constantemente alrededor de la presencia de nuestro Padre celestial como lo hizo David. Vivamos para tener encuentros transformadores con Dios y observa cómo las cosas de este mundo se posicionan en el lugar adecuado, proporcionándonos paz, gozo y propósitos trascendentales para nuestra vida y la vida de otros en medio de cualquier circunstancia.

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