Mateo 18: 21Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús.

Perdonar de todo corazón no es fácil, pues en algunas ocasiones lo que nos han hecho termina tomando el control de nuestro corazón y decidimos vivir desde el rencor. Pero la biblia no nos pide que actuemos así, son muchos los pasajes y versículos que nos hablan de la importancia de perdonar. 

Perdonar la ofensa es tener una vida mucho más placentera, pero quien vive siempre recordando, o con orgullo, pensando en lo que le hicieron, vivirán desde la esclavitud del rencor y nunca podrá conocer la libertad que genera el perdón. 

Puede que muchas personas que lean este escrito, tengan una y mil razones para no perdonar, pero no hay nada más sanador que hacerlo. Cuando guardamos rencor, empezamos a vivir en el enojo y la amargura, dos ingredientes muy eficaces para una vida llena de prejuicios, de dolor, y de problemas. 

En un momento de nuestras vidas alguien de forma consciente o inconsciente nos ha lastimado, pero antes de cultivar, alimentar y hacer crecer la ofensa, mejor es cultivar el amor y el perdón. 

Ahora bien, aquí me gustaría darte unos consejos para ayudarte a sanar cuando alguien te lastima.

  1. Trata de no pensar tanto en la falta: Hay personas que guardan por años ese dolor, esa falla, eso que les hicieron y no tiene ningún sentido, es mucho mejor vivir sin recuerdos tormentosos.
  2. Pide a Dios que sane tu corazón: Humanamente hay procesos que no podremos pasarlos solo, allí debes pedirle a tu Señor que limpie y sane tu vida. 
  3. Extiende perdón: Puede tornarse difícil, puede que te cueste un tiempo, pero toma la decisión de perdonar, no será fácil, pero si muy sanador. 

Todo es parte de un proceso, no es una varita mágica, así no funciona, pero de lo que no hay duda es que mejor vivir desde el perdón, para ser libres de la opresión.

Perdona y sé libre de la amargura 

Hebreos 12: 15Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Dios; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados. 

Una de las formas en las que podemos perder la gracia es cuando llenamos nuestro corazón de amargura y falta de perdón. Por eso me gusta cuando la biblia dice que no podemos dejar que ninguna raíz de amargura crezca. 

El problema de añadir la amargura es que no solo perjudicamos a nosotros mismos, sino a todos los que están a nuestro alrededor. 

Cuando el rencor, la rabia y la amargura nos domina, terminamos contaminando todo nuestro alrededor, de esta manera la vida no se vuelve placentera, sino esa extraña cárcel de dolor en la que decidimos vivir. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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