Marcos 9: 23 Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible. 24 E inmediatamente el padre del muchacho clamó y dijo: Creo; ayuda mi incredulidad.

La saturación de actividades religiosas, el consumo de tanta información, los problemas que vivimos a diario, la poca o escazas horas que le dedicamos a la oración y la mucha información que recibimos por medio del internet, hacen que perdamos rápidamente la fe. 

Hoy es más sencillo ver como personas olvidan al Dios creador, anteponiendo millones de excusas para seguirle, perdiendo el brillo que les hizo amar a su Señor en un principio. 

Puede que lo reconozcamos o no, pero muchos caemos en un estado emocional de ambigüedad en donde permanecemos adormecidos, mientras las tinieblas buscan coaccionar nuestra fe y dejarnos fuera del propósito de Dios. 

La biblia dice en Hebreos 3: 12 Tengan cuidado, hermanos, de que en ninguno de ustedes se esconda la maldad ni la falta de fe como para darle la espalda al Dios viviente.

La falta de fe que nos acompaña hoy en día no solo nos separa de Dios, sino que nos hace vivir en un estado de tibieza emocional, donde dejamos de apostar por creer en el Señor para vivir desde un estado de incredulidad. 

Cuando nuestra vida se establece a causa de la incredulidad, es la puerta que estamos abriendo a Satanás para que tome posesión de nuestra alma; y es que no podemos dejar de entender que el enemigo es el dios de la mentira y este nos persuade a través de pensamientos anti fe. 

El incrédulo está lleno de argumentos

Romanos 1: 21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Una vez hemos llenado nuestro corazón de razonamiento humano, vamos perdiendo la fe y podemos a llegar a tener un pensamiento totalmente ajeno de Dios. 

Si hay algo que Dios aborrece es la incredulidad, es por ello que todo lo que el Señor pedía a sus grandes hombres fue fe. Incluso, cuando leemos el nuevo testamento cuando Jesús observó la fe del centurión quedó totalmente asombrado (Lucas 7). 

Ahora, perdemos la fe en Cristo cuando dejamos que la incredulidad nos domine, cuando aceptamos palabras negativas, cuando permitimos que el razonamiento lógico domine por encima de todo. 

Y es que actualmente es mucho más fácil dejar de creer que creer, porque todo está diseñado para que perdamos la fe. 

Hay momentos en los que Dios nos da una palabra o una promesa para nuestras vidas, pero dejamos a un lado la verdadera esencia de la fe y nos perdemos en el conocimiento humano. 

Dejamos de creer en los milagros 

Mateo 13: 58 Y por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.

Otras de las cosas que hace la falta de fe en nuestras vidas es perder de vista los milagros. Y es que no me imagino a Dios operando en el corazón de una persona llena de argumentos. 

He visto como muchas personas de fe deciden confiar en sus propios méritos, y dejan de creer que muchas cosas que les suceden son por gracia y bondad de Dios. 

Nos quedemos sumergidos en los problemas, en las enfermedades, en las crisis financieras, sin tan solo creer que Dios tiene el poder de responder y suplir nuestras necesidades. 

Y es allí cuando no creemos que Dios pueda sanarnos, restaurarnos, o redimirnos, y empezamos a actuar por nuestra propia fuerza, perdiendo el enfoque en el poder sobrenatural del eterno. 

La incredulidad no solo te roba los milagros sino que te hace perder todo amor, pasión y honra por el Dios que te llamó. Te roba la esperanza, las ganas de seguir, las fuerzas, al punto tal que sentirás la angustia palpitando dentro de ti. 

Reflexión final:

Es tiempo de volver a creer y como la fe no es metódica, debes activar el espíritu y abrir tu alma y tu corazón para que el Señor haga cosas maravillosas sobre ti. 

Debes reconocer ante la presencia del padre que has descuidado tu fe y comenzar de nuevo; pero no puedes permitirte perder todo lo que el Señor ya ha hecho en tu vida. Pídele que sea el añadiéndote ese amor y esa pasión que solías tener, pero busca siempre conectarte con la fuente correcta. 

Si debes dejar acciones, personas, lugares, o cosas que te hacen perder la fe, debes hacerlo. Recuerda que tu vida espiritual es más importante que cualquier otra cosa, así que debes cuidar el buen depósito de Cristo en ti. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

compartir por messenger
compartir por Whatsapp