Mateo 5: 13 »Ustedes son la sal de la tierra. Pero, si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.

14 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. 15 Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. 16 Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

Toda persona de fe debe saber que es una persona que es sal para esta tierra y es luz. Cuando la biblia alega que somos sal, hace referencia a la forma en cómo debemos vivir como cristianos. 

Si somos luz, debemos demostrar a través de nuestro testimonio, nuestras acciones, y nuestro corazón, que la luz de Cristo habita en nosotros. 

Ahora bien, hay momentos donde pareciera que esa luz merma o se extingue, donde dejamos a un lado la pasión y el amor de servir, porque nuestra sal esta está volviendo cada vez más insípida. 

¿Por qué acontece esto?, esa es la pregunta que todo Cristiano debe responderse y en cada proceso debe analizar qué es lo que hay en su raíz, que es lo que está alimentando, y como está la naturaleza de su fe que está cosechando. 

La sal, cuando hablamos del condimento es el que tiene la función de dar sabor de los alimentos, y conservarlos, es por ello que cuando Jesús hace referencia a que somos sal, esa debería ser la función o la labor que deberíamos tener, que sin ser vistos podamos ser sal del mundo. 

Somos sal y luz cuando nos mostramos compasivos 

Efesios 4: 32 Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo.

Una de las condiciones que como cristianos debemos manifestar es la compasión y cuando entendemos nuestro papel de ser sal y luz, comprendemos que esta es una de las formas en cómo manifestamos la fe. 

La biblia nos manda a hacer bondadosos, compasivos, misericordiosos y cuando deseamos fortalecer nuestro espíritu y nuestra fe, esta es una de las acciones que debemos aplicar. 

Podemos ser compasivos cuando alentamos a otros, cuando fortalecemos a otros, cuando bendecimos de manera económica a los necesitados, cuando asistimos a quienes pasan una temporada oscura por un hospital. 

Y es que esta es una de las formas en que nuestro corazón se vivifica es cuando podemos ser bondadosos con otros. 

Reflexión final: 

Cuando entendemos nuestra posición en Cristo comprendemos que somos sal y luz, y ante cualquier efecto debemos caminar bajo este concepto. 

Dios nos otorga la capacidad de ser luz no para esconder la fe, no para esconder nuestras convicciones, nos da la capacidad de ser luz para brillar, para iluminar, para socorrer, para ser personas de buenas obras y mantener un testimonio intachable delante de todos.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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