Cuando tenemos una familia, una de las cosas más importantes que debemos hacer es formar una generación que ame a Dios ¿por qué? Solo así sabremos y estaremos seguros de que serán hombre y mujeres de buen carácter y corazón, personas que se afianzan en principios valores para salir adelante, y que se llenan de sueños y metas en una sociedad en decaimiento. 

Comencemos a amarlos enseñándoles la palabra

La biblia es nuestro manual de vida y en ella podemos encontrar todo lo que Dios nos obsequia para la formación de nuestros hijos. 

3 Juan 1:4 No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos anden en la verdad. 

Como padres queremos, oramos y anhelamos que nuestros hijos caminen en la verdad. Que su vida sea de ejemplo para otras personas y que sus propósitos se cumplan. Para ello, es muy necesaria la oración, pero además de eso, irles modelando con la vida que nosotros mismos llevamos. 

Instruirlos en la palabra es prioridad, y es responsabilidad nuestra. Diariamente debemos acompañarlos tan siquiera con un texto bíblico que vaya haciendo eco en su vida. Enseñarles porque suceden las cosas y qué quiere Dios de nosotros.

Proverbio 4:1 Oíd hijos la instrucción de un padre y presta atención para que tengáis entendimiento. 

Observamos claramente, tenemos la capacidad de que nuestros hijos escuchen, desde muy pequeños, ellos van absorbiendo lo que ven y escuchan de nosotros. Ahora bien, si justo en esos momentos aprovechamos para instruirlos y llenarlos de amor, tendrán vidas seguras, lejos de temores y confusión. 

En ocasiones, la falta de tiempo, la presión de creer que no sabremos cómo hacerlo es lo que nos aleja de instruirlo por medio de la palabra. Ciertamente, para todo en esta vida hay tiempo, más aún cuando se trata de la formación de nuestros hijos. Dedicarles unos minutos del día a leerles la biblia puede ser una acción que agradecerán toda su vida. 

Una generación carente de disciplina

Quizás a muchas personas les cuesta asimilar esta situación, pero lo cierto es que en la actualidad estamos viendo una generación carente de disciplina ¿por qué? Algunos padres creen que hacen bien y muestran amor siendo excesivamente permisivos con sus hijos, aun cuando ciertas acciones pueden traer riesgos para la vida del pequeño. 

Proverbios 23:13 Nos escatimé la disciplina del niño, aunque lo castigues con vara, no morirá. 

Los hijos son como esponjas, absorben todo lo que ven y escuchan, ellos siempre querrán hacer algo que a ellos les parece bien, pero la sabiduría y la madurez la tienen los padres, y son los determinan lo correcto. 

La falta de disciplina para saber decir ¡No! es un gran problema y, sino que se cuida de esto en la niñez, la adolescencia del hijo puede terminar siendo bastante fuerte. La disciplina siempre ha de estar, es importante que las decisiones que tomes sean firmes y en mutuo acuerdo entre ambos padres. 

Proverbios 17:25 El hijo necio es pesadumbre de su padre, y amargura para la que lo dio a luz. 

Existen otros escenarios en los que debes cuidarte, al impartir disciplina un niño siempre reaccionara creyendo que es malo lo que le sucede, hay que explicarles con sabiduría lo que la disciplina representa. 

Debes cuidar también de quienes te rodean, familiares o personas que viven en tu mismo círculo, ya que en muchas situaciones cuando el padre o la madre imparten disciplina, los externos intentan desautorizarla y esto es algo bastante grave. 

La biblia demanda que los hijos deben obedecer a los padres por completo, Colosenses 3:20 es la primera línea de autoridad que se debe respetar. Por supuesto, no escatimamos el hecho de que en muchas familias la ausencia de padres es realmente muy visible, pero si no es el caso, los padres son la primera autoridad. 

Correcciones que se hacen con amor

Para poder decir que contamos con una generación que ama a Dios, nosotros mismo debemos amarlos a ellos, hoy en día en mundo presenta una necesidad en común y es que muchos hijos nacen, crecen y mueren sin el amor de un padre o una madre. Son abandonados con otros parientes. 

Pero si nosotros tenemos la oportunidad y tenemos la familia hermosa que Dios nos ha encomendado entonces debemos corregirlos con amor, ese es el verdadero amor. Saber que cuidando a los hijos se formará una generación que agrada y ama al Señor.

Corregir con amor no es ser permisivo, es hacer que tu hijo comprende por qué le estás inculcando la disciplina, es mostrarle un camino lleno de proyecciones y oportunidad muy lejos de un camino de necedad. 

Proverbios 22:6 Enseña al niño por el camino que debe de andar, y cuando fuere viejo no se apartará de él. 

Un hijo es una bendición, pero también es una responsabilidad. Quizás este sea el momento perfecto para guiarlo con amor, tienes hermosas herramientas que Dios te ha dado. La palabra será importante al momento de instruirlo, sin dejar de lado la oración constante, desde muy temprano pidiendo a Dios que sea guiándolo en todo tiempo. 

Finalmente, las conversaciones sabias en donde se imparta con sabiduría la disciplina, en donde se enseñe lo que representa la autoridad y cuyo fin será que aprendan a ser personas de bien, convirtiendo se en una generación que ame a Dios. 

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