Marcos 5 1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo

Con la historia del endemoniado de Gadareno, podemos comprender que el pecado y la opresión sólo pueden ceder a la autoridad de Cristo. Es decir, las fuerzas diabólicas o el pecado que busca reinar en nuestras vidas, solo puede retroceder si nos acercamos a Cristo.  

En un capítulo anterior vemos como el Señor fue capaz de calmar la tormenta del mar, ahora debía calmar un alma que estaba oprimida por una legión de demonios. Dice que el hombre estaba siendo dominado por un espíritu inmundo, lo que nos hace pensar que era un hombre con fuerzas satánicas que se apoderaban además de su cuerpo. 

Su condición era una de las más difíciles, su opresión era tal que dice la biblia que nadie podía atarle, nadie tampoco podía liberarle si no era Jesús, el libertador. 

3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas. 4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

La fuerza demoníaca o los espíritus que operaban en este hombre hacían que una fuerza super humana se manifiesta a través de este espíritu maligno. Lo que nos puede mostrar más aun el poder que tiene Cristo para traer libertad. 

A pesar de las fuerzas malignas que a este lo perturbaban, él pudo reconocer a Jesús, por eso dice la biblia que cuando lo vio desde lejos, corrió ante él. 

6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él. 7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes,

El papel del maestro era liberar esa alma, por lo que en versículos siguientes Jesús logra traer el milagro de la libertad sobre el hombre: 

8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

Los que apacentaban estos animales tuvieron un gran miedo de lo que pasó, corren a ver lo que había pasado, y se encuentran al endemoniado de Gadareno, sentado, vestido y en su juicio cabal. 

15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 

La historia de este hombre puede ser similar a miles de historias de personas que han sido libertadas por el Poder de Cristo. 

No sé cuál es la opresión que te perturba el día de hoy, no sé cuánta fuerza crees que tenga tal opresión sobre ti. No sé si es física, emocional, o espiritual, lo que puedo decirte es que cuando Jesús llega, él trae libertad. 

El señor es capaz de calmar una tormenta en nuestras vidas, pero también es capaz de librar nuestra mente. Comúnmente como humanos, corremos a la ciencia y no está mal, pero antes de ir a la ciencia porque no corremos a Jesús. 

Si la opresión que te perturba es que tomas pastillas para dormir, que eres adicto a un vicio, o estés atrapado en el pecado, creo que hoy es el momento de correr a Jesús. 

No importa cuánto busques externamente, si corres a Jesús no podrás comprender la libertad que solo él puede darte. 

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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