Dios nos ha dotado con una gran variedad de dones, talentos y recursos y nos ha dado la misión de administrarlos. De hecho, la Biblia nos enseña que de todo ello debemos dar cuenta más adelante. Pero, ¿Te has preguntado alguna vez qué significa ser un buen administrador de lo que Dios te ha dado? ¿Sabes cómo usar los recursos que él te ha confiado para su gloria y para el beneficio de los demás? 

Pues bien, en este artículo, vamos a explorar lo que la Biblia nos enseña sobre la administración cristiana y cómo podemos aplicarla en nuestra vida diaria. 

¿Qué significa que somos administradores de lo que Dios nos dio?

La palabra administrador viene del griego oikonomos, que significa “el que cuida de la casa”. Es decir, que un administrador es alguien que tiene la responsabilidad de gestionar los bienes de otro, de acuerdo con su voluntad y sus propósitos. 

En el contexto cristiano, nosotros somos administradores de lo que Dios nos ha dado, pues todo lo que tenemos proviene de él y le pertenece a él. Como dice el salmista: “Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que en él habitan” (Salmo 24:1).

La Biblia nos presenta varios ejemplos de buenos administradores de los recursos de Dios, como, por ejemplo:

  • José, que fue puesto al cargo de todo Egipto para preservar la vida de su pueblo durante la hambruna (Génesis 41:39-40); 
  • Moisés, que condujo al pueblo de Israel por el desierto y les transmitió la ley de Dios (Éxodo 3:10; 19:3-6); 
  • David, que gobernó a Israel con justicia y piedad, reconociendo que todo lo que tenía era de Dios (2 Samuel 7:18-29); 
  • Nehemías, que reconstruyó los muros de Jerusalén y organizó al pueblo para la obra de Dios (Nehemías 2:17-18; 7:1-2); 
  • Los apóstoles, que predicaron el evangelio y distribuyeron los bienes entre los necesitados (Hechos 2:42-47; 4:32-37); 
  • y muchos otros.

Todos estos ejemplos nos muestran que ser un buen administrador de lo que Dios nos ha dado implica reconocer que Él es el dueño y el señor de todo, y que nosotros somos sus siervos y sus mayordomos. 

5 ámbitos que demandan ser buenos administradores

Administrar nuestro tiempo

El tiempo es uno de los recursos más valiosos y escasos que tenemos, pues cada día tiene 24 horas, y no podemos alargar ni acortar el tiempo, solo podemos aprovecharlo o desperdiciarlo. Por eso, debemos ser buenos administradores de nuestro tiempo, usándolo para lo que realmente importa y no para lo que nos distrae o nos aleja de Dios.

La Biblia nos enseña que debemos usar nuestro tiempo para honrar a Dios, para crecer en nuestra relación con él, para servir a los demás, para trabajar con diligencia, y para llevar su evangelio. También nos enseña que debemos ser prudentes y previsores, sabiendo que el tiempo es limitado y que no sabemos el día ni la hora en que el Señor vendrá. Algunos versículos que nos hablan de la administración del tiempo son: Eclesiastés 3:1-8, Salmo 90:12, Efesios 5:15-16, Colosenses 4:5, Santiago 4:13-17.

Administrar nuestros pensamientos

Los pensamientos son el origen de nuestras palabras y nuestras acciones, y lo que pensamos determina lo que somos y lo que hacemos. Por eso, debemos ser buenos administradores de nuestros pensamientos, cuidando lo que entra en nuestra mente y lo que sale de ella. Si bien, no podemos controlar todo lo que nos llega a la mente, pero sí podemos elegir lo que nos quedamos y lo que desechamos.

La Biblia nos enseña que debemos usar nuestros pensamientos para alabar a Dios, para meditar en su Palabra, para orar sin cesar, para edificar a los demás, para resistir al diablo, y para tomar decisiones sabias. También nos enseña que debemos evitar los pensamientos que nos contaminan, nos confunden, nos condenan, nos desaniman, o nos desvían de Dios. 

De hecho, algunos versículos que nos hablan de la administración de los pensamientos son: Filipenses 4:8, 2 Corintios 10:5, Romanos 12:2, Colosenses 3:2, 1 Pedro 1:13, etc.

Administrar nuestros dones y capacidades

Los dones y las capacidades son las habilidades, los talentos, los conocimientos, y las destrezas que Dios nos ha dado para cumplir con el propósito que él tiene para nuestra vida. De hecho, cada uno de nosotros tiene dones y capacidades diferentes, pero todos son necesarios y útiles para el cuerpo de Cristo y para el mundo. Por eso, debemos ser buenos administradores de nuestros dones y capacidades, desarrollándolos y usándolos para la gloria de Dios.

La Biblia nos enseña que debemos usar nuestros dones y capacidades para servir a Dios, para edificar a la iglesia, para evangelizar al mundo y para trabajar con excelencia. También nos enseña que debemos reconocer que nuestros dones y capacidades son un regalo de Dios y no un mérito nuestro, y que debemos compartirlos y no acapararlos. 

Algunos versículos que nos hablan de la administración de los dones y capacidades son los siguientes: 1 Corintios 12:4-11, Romanos 12:6-8, Efesios 4:7-13, 1 Pedro 4:10, Mateo 25:14-30.

Administrar nuestras relaciones interpersonales

Las relaciones interpersonales son los vínculos que tenemos con las demás personas, ya sean familiares, amigos, compañeros, vecinos, o desconocidos. De hecho, Dios nos ha creado para vivir en comunidad, para relacionarnos con los demás, y para reflejar su amor y su imagen. Por eso, debemos ser buenos administradores de nuestras relaciones interpersonales, cuidando la forma en que nos comunicamos, nos tratamos, y nos influenciamos mutuamente.

La Biblia nos enseña que debemos usar nuestras relaciones interpersonales para amar a Dios y para amar al prójimo. También nos enseña que debemos evitar las relaciones interpersonales que nos dañan, nos alejan de Dios, nos hacen pecar, nos dividen, o nos aíslan. Al respecto de ello, algunos versículos que nos hablan de la administración de las relaciones interpersonales son los siguientes: Mateo 22:37-40, Efesios 4:25-32, Hebreos 10:24-25, Proverbios 27:17, 1 Corintios 15:33.

Administrar nuestra economía

La economía es el conjunto de los recursos materiales y financieros que tenemos y que usamos para satisfacer nuestras necesidades y deseos. Recordemos, que Dios es el proveedor de todo lo que tenemos, y él nos da lo que necesitamos y más. Por ello, debemos ser buenos administradores de nuestra economía, administrando con prudencia, generosidad, y fidelidad lo que él nos ha dado.

Al respecto de esto, la Biblia nos enseña que debemos usar nuestra economía para honrar a Dios, para sostener a nuestra familia, para ayudar a los pobres, para apoyar la obra de Dios e invertir con sabiduría. También nos enseña que debemos evitar la economía que nos esclaviza, nos avaricia, nos roba, nos endeuda, o nos hace olvidar de Dios. 

Algunos versículos que nos hablan de la administración de la economía son los siguientes: Malaquías 3:10, 1 Timoteo 5:8, Proverbios 19:1.

Cómo ser buenos administradores

Hemos visto que Dios nos ha dado muchos recursos para que los administremos de manera sabia, fiel y generosa. Pero, ¿cómo podemos hacerlo? ¿Qué necesitamos para ser buenos administradores de lo que Dios nos ha dado? La respuesta es simple, pero no fácil: necesitamos la guía y la ayuda del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el que nos capacita, nos enseña, y nos guía a toda verdad. Él es el que nos da los dones y los frutos que necesitamos para administrar los recursos de Dios, y también nos ayuda a discernir la voluntad de Dios y a obedecerla. 

La Biblia nos enseña que debemos depender del Espíritu Santo, y dejarnos llenar por él, caminar en él, y no contristarle ni apagarle. También nos enseña que debemos orar al Espíritu Santo, escuchar su voz, seguir su dirección, y cooperar con su obra. Algunos versículos en donde podemos respaldar esto son los siguientes: Juan 14:26, 16:13; Romanos 8:14-17, 26-27; Gálatas 5:16-25; Efesios 4:30, 5:18; 1 Tesalonicenses 5:19, etc. (200 palabras)

Conclusión

Hemos aprendido qué significa ser un buen administrador de lo que Dios nos ha dado, y qué ámbitos de nuestra vida demandan ser buenos administradores. También hemos aprendido que solo podemos ser buenos administradores con la guía y la ayuda del Espíritu Santo. Recuerda que todo lo que tenemos es de Dios, y que él nos pide que se lo devolvamos de la manera más eficiente posible.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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