Vivir limitado en la estrechez de nuestra mente es uno de los gigantes más difíciles de vencer. Muchas veces, no necesitas de otras personas que te digan que ¡no puedes!, sino son tus propios complejos y falta de identidad en Cristo, que te llevan a vivir en el campo de las limitaciones. 

Cuando llegamos a Cristo debemos entender que somos libres, somos renovados, somos seres completos porque Dios nos ha hecho nuevos; pero esta verdad suele cambiar cuando nuestra vida tiene un pensamiento dual, donde amamos y creemos en Dios, pero no aceptamos lo que somos. 

Es decir, cuando llegas a Cristo, es como si el Señor te formateará, porque no solo te da un nuevo corazón, sino que además te hace una nueva Criatura. 

2 de Corintios 5: 17 De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.

Si vemos la historia de Jesús en los evangelios, vemos un maestro que nunca se limitó, que nunca dudó de la obra del Padre, a pesar de todo lo que se tuvo que enfrentar. Él caminó con toda intensidad, brilló en todo momento, vivió al máximo, resolvió todo tipo de problemas y libró muchas batallas. 

Ahora, si algo debemos entender es que nosotros tenemos acceso a la misma sabiduría y poder para hacer todas las cosas, entonces ¿Qué es lo que nos hace vivir limitados?

Veamos lo que dice la biblia en Juan 1: 12 Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. 

Si tenemos la potestad de ser hijos de Dios, porque nos esclavizamos tanto a una vida llena de imposibilidades. 

El espíritu santo está en nuestra vidas para ayudarnos a avanzar, pero en ocasiones le damos más poder al campo de nuestras emociones que se nos olvida creer y hacer cumplir la palabra que Dios ha depositado en nuestras vidas. 

A esto le sumamos el espíritu de temor que nos acecha constantemente, que nos hace pensar que no podemos, o que no estamos aptos para hacer una determinada labor, porque estamos sumergidos en la limitación de nuestra mente. 

Tienes la capacidad divina de hacer todas las cosas 

La biblia dice en Hechos 1: pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

La biblia dice que cuando los apóstoles recibieron el bautismo del espíritu santo, recibieron poder. El poder es la capacidad sobrenatural de hacer que todas las cosas sean posibles. 

 Y cuando vemos el libro de Hechos, podemos darnos cuenta que esta palabra se cumplió, pues estos mismos hombres que en un tiempo vivían sólo limitados por lo que el Maestro hacía, ahora eran los protagonistas de hacer milagros. 

Cuando entiendes que el espíritu santo está sobre ti, tienes el poder en tus manos; y el poder es lo que te ayuda a transformar los escenarios y darte la autoridad para avanzar hacia lo que el Señor anhela ver en ti.

Si dejas que el poder de Dios actúe en tu vida, caminarás con una visión expandida, y no permitirás que las limitaciones hagan una cárcel sobre ti. 

¡No te conformes!

Una de las más grandes limitaciones que nos toca vivir es a través del conformismo, y esto es muy grave. Con ese pensamiento podemos llegar a vivir estancados toda la vida sin visión de avanzar. 

Hay personas muy talentosas, llena de dones o habilidades sobrenaturales, pero que viviendo en el campo de las limitaciones, solo se quedan a expensas de un trabajo fijo, por un salario seguro, y nunca se determinan a explorar en el campo de los negocios. 

Muchas personas con dones y talentos para servir a Dios, pero sumergidos en el campo de las limitaciones, prefieren quedarse como espectadores, pero casi nunca asumen un papel protagónico. 

El conformismo es aceptar pasivamente cualquier circunstancia por más difícil que sea y no intentar cambiarla. Por conformismo, muchas personas viven toda su vida en situaciones extremas de escasez, pero piensan que fue lo que les tocó y no hacen nada por cambiar. 

Difícilmente, una persona conformista tiene fe. Pues siempre se quedará con las cosas que vive, pero jamás irá una milla más allá ni en lo espiritual, ni en lo físico. 

Romanos 12: 2Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto.

Debemos comenzar por nuestra mente, renovar nuestros pensamientos. Y no sé trata de comenzar a repetir frases positivas, se trata de hacer una evaluación en nuestro mundo interior y ver que fue lo que se sembró en nuestras vidas, para vivir tan limitados o con tanto miedo de asumir pasos de fe. 

Entonces comprenderemos lo valioso que es aplicar todos los días la sangre de Cristo sobre nuestras vidas, y pedirle al Señor que sea él renovando nuestros pensamientos. 

Vence las limitaciones 

Uno de los peores gigantes que debemos vencer está en nuestra mente. Es ese espíritu que muchas veces nos condena, nos hace pensar que no podemos, o que no estamos a la altura. 

Y esto no se trata de cuánta educación o dinero tienes, la limitación que nace en nuestra mente muchas veces no mide el estatus. 

David no tenía “para algunos”, la capacidad de vencer a Goliat y aun así lo hizo. Lo mismo pasa con nosotros, para algunos no tenemos la capacidad de hacer, o avanzar en tal cosa, pero debes primeramente confiar en que él que está en ti, es más supremo que cualquier comentario de tercero. 

Hay un día en el que debes comenzar a vencer las limitaciones, y lo puedes hacer desde las pequeñas acciones. Hay hombres que dejan pasar al amor de su vida, porque no se siente a la altura de conquistar una mujer. 

Entonces comienza venciendo el miedo, comienza enfrentándote al gigante. 

Toma un cuaderno y apunta estos pensamientos anti Dios que vienen a tu vida a limitarte y aplica la sangre de Cristo en ello. Toma una hoja y apunta esas cosas que sabes que tienes la capacidad de hacer, pero que no te atreves. 

Y por último, medita en todo eso que eres bueno. Dios a cada uno de nosotros nos dio una habilidad especial, solo debemos pedirle al Señor que nos llene de su frescura, creatividad y pasión, para avanzar a esos sueños anhelados que por mucho tiempo han quedado catapultados, pero ¡Hasta hoy!

Aprende a vivir como una persona nueva en Cristo, sin pensamientos o creencias limitantes, porque DIOS TE HA CREADO PARA GRANDES COSAS.

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