Proverbios 18: 21 

La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y el que la ama, comerá de sus frutos. 

El peligro de la lengua

La lengua es el miembro del cuerpo con el que más se peca con facilidad y son muchos los pecados que se pueden cometer con ella. La Biblia describe y dice de la lengua lo siguiente: 

Santiago 3: 1-8

Todos con la lengua ofendemos muchas veces. Dice que la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. También dice que la lengua es un fuego, un mundo de maldad; que la lengua está puesta entre nuestros miembros y contamina todo el cuerpo.

Dice también que ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrendado llena de veneno mortal.  Con ella bendecimos a Dios y Padre, pero también con ella maldecimos a los hombres que están hechos a la semejanza de Dios.

La lengua es el miembro del cuerpo que más nos hace pecar, ya que hay muchos pecados asociados a ella y generalmente, hablamos demasiado. 

Proverbios 10: 19 

En las muchas palabras no falta pecado, más el que refrena sus labios, es prudente. 

La forma como dañamos a otros con la lengua

Hablar no es difícil para nosotros como seres humanos, y cuanto más hablamos, más pecamos. Por lo tanto, la lengua puede llegar a ser un miembro multiplicador de pecado, debido a que enciende el chisme y eso es pecado. La lengua también se entrega a la jactancia y eso también es pecado según: 

Santiago 4: 15-16 

En lugar de lo cual, deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora, os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala.

Con la lengua se puede ser hipócrita, hacerle daño al prójimo y hablar cosas inútiles. La lengua destruye casas, quebranta corazones y arruina vidas. Por lo tanto, la lengua puede resultar muy malvada, ser engañosa, inmunda, aduladora, difamadora, chismosa, blasfema, insensata, amargada, jactanciosa, maldiciente, contenciosa, mentirosa, entre otras.

De todo esto nos advierte efesios 4: 29 cuando se nos instruye de la siguiente manera: 

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca.

La palabra corrompida literalmente significa dañada, contaminada, podrida. Cualquier cosa en esta condición sabe mal y puede ser mortal. De hecho, algunas palabras tienen este problema según: 

Colosenses 3: 8 

Pero ahora deja también vosotros todas estas cosas: Ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 

Un corazón airado es un corazón dispuesto a dañar a otros con lo que dice. Por eso, la biblia dice que la lengua es un miembro lleno de veneno mortal, por lo que es fácil dañar pero difícil sanar las heridas.

Con la lengua se peca humillando, despreciando, calumniando. Muchos con la lengua niegan a Dios o expresan su incredulidad y contaminan a otros.

De hecho, seguramente, la lengua es el miembro del cuerpo con el que más hemos pecado todos. 

Como usar nuestra lengua para edificar según la Biblia

Evidentemente, Dios no esconde el daño que somos capaces de causar con la lengua. Por el contrario, no solo nos dice que nuestra lengua es peligrosa, sino que también nos deja en su palabra las formas de cuidar nuestra lengua para edificar y no destruir. 

Proverbios 10: 19 

En las muchas palabras no falta pecado; más el que refrena sus labios es prudente.

No se trata solamente de cuidar nuestras palabras, sino principalmente de examinar nuestro corazón, que es la fuente de estas. 

Mateo 12: 34 

De la abundancia del corazón habla la boca.

Dos cosas nos ayudarán a evitar pecar con nuestra lengua. Primero, dejemos que Dios cambie nuestro corazón, que es la fuente de toda intención en las palabras. El corazón cambia a través de un encuentro con Dios que se logra creyendo en Él y en la verdad de su palabra.

También, el corazón cambia a medida que es sometido a la voluntad de Dios, quien lo conoce a la perfección, lo confronta con la verdad y lo corrige. Igualmente, es necesario que con humildad escuchemos a Dios y aceptemos en la voz de Dios cuando nos habla a través de su palabra y en nuestras conciencias.

Si el corazón cambia, cambian las motivaciones, las intenciones y el sentimiento en nuestras palabras. 

Lo segundo, es que dejaremos de pecar con nuestra lengua cuando cambiemos el uso de nuestras palabras. Para esto, debemos considerar que cada palabra importa, pues nuestras palabras deben ser usadas para amar y crear y no para destruir.

Santiago 1: 19 

Por esto mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para huir, tardo para hablar, tardo para airarse. 

Antes de hablar debemos preguntarnos: ¿Lo que voy a decir edifica? ¿Pueden estas palabras que voy a decir causar daño? ¿Es el momento para decir lo que pienso? 

Reflexión final

No es imposible cambiar nuestra forma de hablar para comenzar a edificar y evitar pecar o dañar a otros con nuestras palabras. Sin embargo, la única forma de hacerlo, es sometiéndonos a Dios en oración y pidiéndole que nos ayude a refrenar nuestra lengua. Te aseguro que si clamas a Dios y pones esta petición ante su presencia, sometiendo tu voluntad, Dios te ayudará.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

compartir por messenger
compartir por Whatsapp