Salmos 42:5 “¿Por qué te abates, oh alma mía,

Y te turbas dentro de mí?

Espera en Dios; porque aún he de alabarle,

Salvación mía y Dios mío”

A todos nos ha pasado en algún momento de nuestra vida que somos acosados por las preocupaciones de la vida moderna, o algunas guerras que nos generan temor, y hacen que nuestra mente viva en temor. 

Hoy en día la humanidad ha sido acosada por ansiedades que nos alejan de la fe en Cristo, y no nos permiten vivir el día a día. Solo la perfecta paz de Dios puede hacernos olvidar de las preocupaciones y las ansiedades del mundo. 

¿Qué te preocupa?

Muchas personas se abaten constantemente por problemas de ansiedad, y en pocas ocasiones sabemos identificar cuando ya ha dominado nuestras vidas. 

Incluso, clínicamente hay personas que son automedicadas por ciclos de ansiedad, que luego se termina concibiendo con problemas de depresión. En este sentido, también es importante reconocer qué es lo que genera la ansiedad. 

Debes ubicar la raíz del problema, que es lo que te causa esta preocupación extrema. No siempre la ansiedad viene  por problemas financieros, a veces llega por situaciones de enfermedad, o problemas familiares. 

Incluso, algunas personas han padecido de esto por episodios traumáticos en sus vidas. Sin embargo, Dios en su infinita misericordia nos puede acercar a su paz. 

Reconoce a Dos como tu único Rey 

Mateo 6:33 Más buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Hay episodios en nuestras vidas que no podemos cambiar, además, hay momentos que solo basta con vivir el ahora. 

No puedes vivir pensando siempre en el día de mañana, debes disfrutar lo que tienes hoy. 

Dios tiene cuidado sobre ti, y reconocerlo es hacerte entender que únicamente él puede guiar tu vida; entonces no vale la pena preocuparnos por cosas que humanamente no podemos cambiar, o que son “tonterías”. 

Por nada debes preocuparte 

Filipenses 4:6-7: Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

No es vivir como si nada importara, es reconocer que Dios esta al control de todo lo que nos sucede. Incluso, en medio de las circunstancias más adversas, Dios siempre tiene un plan. 

Una persona ansiosa deja de reconocer el poder de Dios, y comienza a usar su lógica. Deja de creer que Dios hará, y comienza a vivir de lo que ve. 

La persona ansiosa no experimenta la fe, y solo vive atemorizada, pensando que algo malo puede suceder. 

Deja que la paz de Dios gobierne tu vida, y pon todas tus cargas en el Señor.

Todos los derechos reservado APLICACIÓN LA BIBLIA – 5Cinco

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